
Como la gran mayoría quiere mucho a la señora Magaly (¿?) le voy a dedicar otra pequeña historia de la clase de ayer:
“Sus famosos ampays eran la máxima atracción en su programa. Por eso, ella se cuida mucho en su vida bohemia, y no era que no tomara, lo hacía y bastante, sólo que siempre era en reuniones privadas. En una de ellas se paso de copas, se quedo dormida, y no sabe cómo pero apareció en su casa. Todo le daba vueltas y no sentía ni sus brazos ni sus piernas, giró para verse en el espejo al lado de su cama, fijó la mirada, estaba clarísimo, era una VIBORA. Pensó que era un sueño, quiso moverse, cayó de la cama, miró nuevamente al espejo, pero era cierto…, miles de veces le habían gritado “serpiente venenosa” por las calles, y nunca imaginó se volvería realidad, en una víbora estaba convertida...”
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